Antes era yo
en primera persona
del singular
y estaba sola.
Tomaba té
del común
con galletitas
de agua
rodeada de un silencio
hondo y limpio
atravesado por fantasías.
Después fuimos dos
en primera persona
del plural
armamos un nosotros.
Tomamos café
en todas sus formas
con tostadas
rodeados de conversación
abrazados de palabras.
Ahora soy yo
en primera personal
del plural
aunque esté sola.
Tomo té
de limón
con galletitas
de agua
rodeada de un silencio
que acusa implacable
que la radio está apagada.