Literarios

Hasta siempre

Falleció Néstor Kirchner, ex presidente y esposo de la actual presidenta de mi país. Sé que muchos de los que leen este blog no son argentinos. A todos ellos les pido disculpas por dedicar esta breve nota a un pequeño homenaje a quien creo un gran líder, que encaminó a nuestro país en un rumbo digno, de justicia social, de integración latinoamericana, de crecimiento económico, de respeto y apuesta por los derechos humanos.

Yo nací en el medio de un período dictatorial en mi país. Era una nena bien chiquita cuando en 1983 compartimos la ruta con cientos y miles de autos, tocando bocinazos, agitando banderitas por las ventanas, festejando la democracia. No me perdí el festejo pero tampoco lo entendí. Desde entonces y durante todos los años de mi adolescencia y juventud mi país fue gobernado por “políticos” que, al decir de Mafalda, no eran más que malas palabras…

En mi camino por la Universidad, aprendí muchas cosas, mi mayor orgullo fue comprender que el hecho de haber transitado por la universidad y aprender esas cosas me ponía en un lugar de compromiso social. Que el accionar de uno como ciudadano es profundamente político, estudiar, trabajar, compartir, organizarse, crecer, incluso formar una familia y tener hijos, son acciones políticas porque le dan sentido a lo que uno es, a lo que uno hace, a las otras personas que hacen con uno, a los que los otros son, y a lo que hacemos entre todos. El día a día de una familia, de un barrio, de una ciudad, de un país es profundamente político y la política no es una mala palabra. Decidí que iba a dejar de ser una desentendida y que iba a asumirme como sujeto político. Desde la comunicación. Porque allí tendría un lugar privilegiado para asumir ese compromiso social. Poder aportar lo que estuviera a mi alcance para dar voz a los que no la tuvieran, para ayudar a construir lazos de diálogo y de comprensión y de construcción colectiva entre tanta gente simple como yo, descreída de los “políticos/malas palabras”. Aún así, a mi entender la política buena pasaba por las manos y las acciones de la gente simple, no de los que ostentaban el Gobierno del poder.

Y de pronto, casi sin querer, apareció en el escenario político Kirchner. Con el 22% de los votos, con cierto desconcierto de muchos que no sabíamos muy bien qué iba a pasar. Quién era este tipo y qué iba a ser del país en sus manos. Nos caía bien, era simpático, desacartonado, informal, cercano… Como si el papá de algún amigo hubiera llegado a presidente de la Nación. Y de pronto, pero de a poco, casi sin darnos cuenta,  el país fue tomando un rumbo que me gustó. Integración latinoamericana, derechos humanos, democratización de los medios de comunicación… Por primera vez en mi vida mi país  se acercaba a ese modelo de país en el que yo creía y por el que trabajaba junto a mis amigos y familia, rumbeando para ese lado, por decirlo de algún modo. Por primera vez en mi generación, un líder político haciendo política sin ser una mala palabra.

Cuando festejé la democracia, capté sólo la alegría de ese momento, no sus implicancias políticas, sociales y culturales. Ahora que Kirchner se nos fue, soy bien capaz de captar las implicancias políticas, sociales y culturales de todo lo que su gestión significó para nuestro país. Pero más aún, del dolor y crecimiento que de alguna manera implicará su ausencia. Porque ahora hace falta que todos asumamos el compromiso ciudadano, social y político de sostener este modelo de país que recién está dando sus primeros pasos y que necesita de todas nuestras manos, para ayudarlo a caminar y no dejarlo caer.

Algunos links recomendados:

Cuadros hoy, por Néstor Borri
Momentos de la vida de Kirchner, (video, presentación del programa Homenaje de 678)
Palabras de los presidentes y homenajes (videos, sitio oficial en youtube de la Casa Rosada)
Hay Néstor para rato, por Lucas Carrasco (artículo de su blog “República unida de la soja”)
Néstor y lo que se viene, por Mempo Giardinelli (publicado en Página 12, jueves 28 de octubre)
El tipo que no arrugó, por Federico Luppi (publicado en Página 12, jueves 28 de octubre)
Quisiera que me recuerden, poesía del poeta y trabajador correntino desaparecido Joaquín Enrique Areta, leído por Néstor Kirchner en la Feria del Libro 2005
Por qué estoy triste si soy marxista?,  por Martín Azcurra (integrante de la redacción de Revista Sudestada, artículo publicado en Prensa de Frente, 1 de noviembre)
El último adiós a Kirchner, fotorreportaje de Prensa de Frente
La Presidenta Cristina Fernández de Kirchner agradece a los argentinos. CADENA NACIONAL, video Youtube canal oficial de la Casa Rosada (lunes 1 de noviembre)
Pingüino, video homenaje de Tres Bufones Muertos
The Big Picture, excelente galería de fotos en alta calidad sobre la despedida a Néstor Kirchner.

Si han leído artículos o notas interesantes, por favor dejen los enlaces en un comentario, ¡gracias!

Mi nombre es Barbi Couto y soy comunicadora, editora y diseñadora, traficante de libros y sobre todo mamá. Apasionada del financiamiento colectivo, administro un grupo de facebook sobre el tema y me interesa explorar formas alternativas de producción cultural, que apuesten a la difusión de una cultura cada vez más libre.

5 Comentarios

  • bárbara

    Gracias Pablo! Te cuento que en general prefiero reservarme mis ideas más políticas para mí y mi gente cercana, no tanto por una cuestión de cobardía sino por una cuestión más bien diplomática de no confrontar. Me gusta llevarme bien con todo el mundo así que los temas políticos suelo evitarlos. Sin embargo en esta ocasión me sentí superada en indignación y en sentimiento. Te agradezco el comentario, hace bien saber que entre toda la horda de furibundos opositores que no parar de gritonear sus quejas, hay una pila enorme de gente que comparte el sentimiento y más importante aún, el proyecto de país. Gracias!

  • Pablo

    jajaja me dio risa la firma de SP.
    Pareciera que es pecado hablar a favor del gobierno actual y anterior.

    “noooo, te pasaste… pareces kirchnerista che.. que van a decir los vecinos?”

    La Santa Oposición y sus Torquemadas… en fin.

    En fin, yo me sumo a tu homenaje y te felicito por tener la valentía de cargar con la “mancha” de parecer oficialista en un país de furibundos opositores.

    besos.

  • bárbara

    Marie, qué alegría encontrarte por acá.
    Creo que la gran alegría surgiendo de tanta tristeza, ha sido poder ver los miles y miles de argentinos que comparten el sentimiento y las motivaciones. Me han hecho sentir más fuerte.
    Por otro lado he tenido ocasión de leer decenas de artículos, blogs, opiniones y me he detenido muchas veces especialmente en los comentarios y he quedado horrorizada en muchos casos por comentarios odiosos tanto de la derecha como de la izquierda más extremas. Bajos de un lado, puristas y despreciativos del otro. Y me he preguntado cómo pueden negar la realidad en la que vivimos, de qué manera por cuestiones ideológicas pueden quedar cegados ante lo que es una realidad palpable día a día. En fin…
    ¡Gracias por comentar amiga! me hace sentir que escribir estas cosas tiene algo de sentido…

    SP, la ventaja de que habitualmente firmes con iniciales (por una economía comunicacional supongo) me permite reconocerte y por supuesto que eso ya lo sabías así que cualquier comentario de mi parte está de más… Amigo mío, gracias por pasar!

  • Marie

    La diferencia entre el 83 y el momento actual es que hoy sí se siente en el aire argentino un verdadero espíritu democrático. Hoy se escucha a la gente opinar y debatir sobre cuestiones políticas en las calles, en las paradas de colectivos, en los comercios. Más allá de los posicionamientos de cada interlocutor, hoy ya no se escuchan frases alusivas a la ecuación política=corrupción=descreimiento (al menos no en la magnitud en que circulaban este tipo de opiniones durante los ’90)… Tuvieron que pasar 27 años para que nos animáramos a hablar de nuevo. Para que nos sintiéramos representados por el gobierno que elejimos. Para que volviéramos a reconocer en el Senado y la Cámara de Diputados un ámbito propicio para la toma de decisiones que marcaran el rumbo de nuestro país. Para darnos cuenta que votar y participar valen la pena.
    Pero tuvo que pasar un 19 y 20 de diciembre para llegar a todo esto. La llamada clase política tuvo que cambiar su discurso vertiginosamente. Kirchner no fue casual en la historia argentina. Para que creyéramos en su palabra tuvo que hacerla valer en cada acto, en cada acción de gobierno. No fue casual que eligiera alzar la bandera de los derechos humanos como primera medida de demostración de cambio. Ni el recambio de jueces en la Corte Suprema.
    Pero por suerte no se quedó contento sólo con eso (que ya era mucho más de lo que se habían animado a hacer sus antecesores).
    Y también por suerte, él y nuestra actual presidenta, apostaron a una construcción política abierta, promoviendo con fuerza la formación de cuadros y la toma de la palabra (citándote en tu propio artículo).
    Por eso hoy somos muchos los que nos sentimos convocados y podemos ver que las puertas están abiertas.
    Por todo esto hoy siento que respiro un verdadero espíritu democrático en el aire argentino.