Mi querido enemigo, de Jean Webster

Les comparto un posteo/reseña/comentario sobre “Mi querido enemigo”, también de Jean Webster, la continuación de “Papaíto Piernas Largas”. Ojalá les guste, los espero en los comentarios.

“Mi querido enemigo” es la continuación, también en clave de novela epistolar, de la historia de Papaito Piernas Largas, ambas historias escritas por Jean Webster a comienzos del siglo XX y situadas en la misma época. En este caso la novela sigue la historia de Sallie McBride, la amiga y compañera de estudios de Judy Abbott a quien esta última invita a hacerse cargo del Hogar John Grier, un asilo para niños huérfanos, donde creció y trabajó hasta que pudo ingresar a la universidad.

Sallie, una joven pelirroja divertida, despreocupada y sin mayores responsabilidades o compromisos después de concluir sus estudios universitarios, termina aceptando la invitación para demostrarle a su pretendiente que puede y es capaz de hacer una tarea de ese tipo. Y si bien se pasa un tercio del libro pidiéndole a Judy y su Papaíto que le busquen un reemplazo, es evidente que conforme pasan las páginas se va enamorado de sus más de cien huérfanos y su nuevo lugar en el mundo.

Por algún motivo mi infancia estuvo llena de lecturas sobre la orfandad, Heidi, Jane Eyre, Oliver Twist, David Copperfield, Huckleberry Finn, los hijos del Capitán Grant, hasta Peter Pan. Sacando Anne Shirley (que lo leí en otra editorial) media estantería de libros amarillos me contó historias de chicos sin padres.

Al igual que me pasó con la relectura de Papaíto Piernas Largas, porque ambas novelas las leí cuando era chica con no más de diez u once años, disfruté plenamente volver a ingresar a ese mundo de mujeres que escriben cartas. Chicas fuertes, decididas, convencidas, jóvenes en camino de convertirse en mujeres protagonistas de sus vidas.

Por algún motivo mi infancia estuvo llena de lecturas sobre la orfandad, Heidi, Jane Eyre, Oliver Twist, David Copperfield, Huckleberry Finn, los hijos del Capitán Grant, hasta Peter Pan. Sacando Anne Shirley (que lo leí en otra editorial) media estantería de libros amarillos me contó historias de chicos sin padres. En ese sentido, los casos de historias situadas en orfanatos tuvieron un protagónico inusual en mi camino lector (y fílmico). Sin embargo, en tan largo listado que podría armar, esta novela fue la única que recuerdo donde de lo que se trataba era de que los personajes idearan un modelo pedagógico diferente para una institución educativa, más acogedor para los chicos, como la posibilidad de un lugar donde pudieran ser felices. ¡Incluso menciona la metodología Montessori! Hoy adulta pienso en cómo una historia protagonizada por una superintendenta, y su círculo de adultos cercanos (su joven y atractivo pretendiente, su hermano, el doctor escocés, Judy y Papaíto, entre otros) pudiera haber sido una novela tan querida en mi infancia. Al releer descubrí innumerables oraciones que recordaba de memoria, textuales, palabras, expresiones, una historia con baladas de amor escocesas como banda de sonido que me enamoró tanto como la primera lectura, situaciones que me hicieron reír ¡hace 3 décadas! y me encontraron con la carcajada a punto en cada página cada vez. Una historia donde hoy además puedo leer el activismo de la autora por los derechos de la mujer y me maravillo de que alguien pusiera esa novela en mis manos cuando aún era niña. ¿Cuántos libros permiten esa magia?

Otros lugares donde publiqué la reseña (en IG y Facebook ¡con comentarios! para debatir sobre el libro)

En Goodreads: https://www.goodreads.com/review/show/3419774456

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