Enero en la ciudad

En enero cuando camino, en realidad paseo.
En vez de mirar al frente, prefiero mirar arriba.
En lugar de trabajar, me divierto.
No cumplo responsabilidades, sino que hago las cosas que quiero hacer.
No me voy de vacaciones, pero tampoco me amargo.
En enero la ciudad se ve con otros ojos, se camina con otros pies, se disfruta con otras ganas…
¿O será que en enero me transformo?