Categoría: Artículos / Entrevistas

Si bien nunca trabajé formalmente como periodista, es una actividad que me encanta. Preguntar, compartir, cronicar, entrevistar, reseñar, comunicar. Acá comparto los artículos y entrevistas que disfruto hacer.

Un día común en la vida de un diseñador

Hace poco me llegó un mail con una inquietud de una futura colega, aún estudiante de diseño gráfico, que me puso a reflexionar acerca de nuestra profesión. La consulta en cuestión decía algo más o menos así:
He notado que cuando laburas, es de 8:00 a 20:00, con sólo una hora de descanso, y bueno, honestamente, me da mucho miedo. Tenga la impresión de que mi vida la va a chupar el laburo y de que voy a volver a casa tan hecha pelota que apenas me van a quedar fuerzas para cenar y ponerme el pijama, o de que las pocas horas que tenga para mí se pasarán en un suspiro. Mi mente se restringiría cada vez más sólo al laburo. Además, por lo que vi, Diseño Gráfico es una actividad multidisciplinaria y grupal, en donde siempre debes de ir de un lado para otro. Así que te pediría que me cuentes como es el laburo del diseñador, seguro que no es tan terrible, lo que pasa es que soy una fatalista. 

Por dónde empezar… no sé si fatalista o no… pero esas cosas que menciona en la pregunta no sólo son reales y cotidianas, son además sólo una pequeñísima parte de lo que implica trabajar del diseño. Llevar adelante un estudio de diseño y comunicación no es algo que surgió de la nada, es un proceso que empezó cuando tomé la decisión de dedicarme a esta profesión de manera independiente, junto a compañeros de profesión que también querían encarar un proyecto propio, organizándonos colectivamente y con una distribución del trabajo basada en el interés de cada uno y el tiempo destinado al emprendimiento. Fue (y aún está siendo) un largo proceso que de a poco avanza, desde el caos y los problemas estructurales de organización y gestión, a un proyecto independiente, que si bien es chico y podría decirse que está en una primera etapa de crecimiento, ya tiene identidad propia y cierta trayectoria. El emprendimiento requiere esfuerzo, dedicación y aceptar desafíos todo el tiempo. El balance siempre es bueno, a pesar de tener buenos y malos momentos y buenas y malas experiencias en el camino.
Para contestar la consulta, vaya acá una pequeña reseña de un día común en la vida de un diseñador, al menos de un día común en mi vida (que debo confesar, soy diseñadora por oficio, porque llegué a esta profesión desde los caminos de la comunicación social)…

Antes de sentarse a trabajar hay que conectarse (¿eso no es trabajar?)
Lo que hace unos años llevaba unos cuantos minutos (preparar los mates o el café, leer alguna noticia, revisar los mails y la agenda, y ordenar el trabajo del día) últimamente no para de complejizarse y acrecentarse. Ahora la cosa implica: por supuesto y antes que nada, preparar el café o los mates, y después prender la compu y revisar: facebook, blogs, google reader, mails propios y además las redes de los clientes que manejamos nosotros en el estudio. Esos pocos minutos de hace unos años, hay días que me consumen hasta una hora o dos de la mañana.

Despejar la mañana para poder trabajar implica ponerse al día con los trámites pendientes (¿eso no es trabajar?)
Al momento de revisar los mails, lo más probable es que lejos de poder ponerme directamente a trabajar (suponiendo que por trabajo entienda puramente la tarea de sentarme a “diseñar”) lo más probable es que tenga que disponer un buen tiempo para responder muchos de esos mails. Pedidos de presupuestos, consultas por los avances de un trabajo, pedidos de el escaneo de una factura para poder cobrar un trabajo, pedido de un archivo pdf que prometí hace días y me olvidé sistemáticamente enviar, el mail de una amiga que me pide que le cuente de mi vida, alguien que me contacta por primera vez para pedirme un trabajo, llamados por teléfono o una consulta o comentario del blog. La verdad es que después de haber terminado esta tarea casi siempre me queda la extraña sensación de que se pasó toda la mañana y aún no arranqué y sin embargo no paré de trabajar en ningún momento.

A esta altura quisiera hacer una aclaración: me llevó varios años darme cuenta que trabajar del Diseño Gráfico implica trabajar en muchas otras cosas más allá del diseño gráfico. Y eso hay que comprenderlo, asumirlo, aprenderlo y meterle para adelante lo más rápido que se pueda.

Trabajar…
Para los que aún crean que todo lo que hice hasta el mediodía no era trabajar, bueno… para que se den una idea, hay días que ni siquiera llego a abrir el Ilustrator, el Photoshop o el Quark…(por dar ejemplos) En los afortunados días que sí, resuelvo el diseño de algún proyecto (a veces folletos, a veces libros, a veces fotografías, a veces manuales, a veces revistas y muchos etcéteras más) sentada frente a la máquina haciendo lo que más me gusta hacer.

A las corridas…
Muchas veces transcurren días enteros que no salgo de mi casa/estudio, sin embargo hay muchos otros en que parece que todos los proyectos que tengo entre manos implican ir de un lado para el otro y cruzarse con otras personas… visitar clientes, ir a sacar fotos a algún evento/empresa/institución/etc. que necesitaremos para algún diseño, entrevistas para conseguir algún nuevo cliente o mostrar bocetos, trámites de encomiendas, bancarios, prints de muestra, idas y vueltas a la imprenta, y un sin fin de etcéteras.

Trabajar con gente… todo el tiempo…
He escuchado muchas veces definir el trabajo del “diseñador” como una tarea más bien individualista pero es un error porque mucha gente está implicada en los procesos de diseño, y el diseño gráfico es sólo una pequeña porción del proceso, que hay que comprender en toda su magnitud para poder realmente abordar el problema comunicacional que tenemos al frente. Quiénes forman parte de mi día a día… más allá de los compañeros de trabajo (diseñadores y también comunicadores sociales), hay un montón de otra gente que forma parte del día a día: clientes (que en nuestra profesión puede ser cualquiera, absolutamente cualquiera) proveedores o colaboradores externos (imprentas, ilustradores, fotógrafos, correctores, redactores, etcéteras), coordinadores de los proyectos en los que trabajo (por ejemplo, los directores o responsables de las revistas que diseño mensualmente)  y seguramente mucha gente más que estoy olvidando en este momento…

Temas infaltables de la profesión: los clientes, el perfil del diseñador, la revalorización de la profesión y los tarifarios…
Sobra el título para que imaginen todo lo que cabe en este apartado. Son las discusiones más debatidas en la profesión, cómo encarar a los clientes y obtener de ellos un reconocimiento serio y profesional, cuál debe ser el perfil del diseñador gráfico, cuánto cobrar por el diseño de un logo o de una revista, cómo hacer para saber cómo calcular un presupuesto… Terrible… hace años que trabajo de esto y todavía sigo aprendiendo y experimentando nuevas técnicas y métodos… Es un tema que pienso seguir trabajando en otras notas porque no sólo me interesa mucho sino que además querría y agradecería mucho sus aportes, comentarios y experiencias…

Trabajar de hombre o mujer orquesta…
Si a esta altura alguien sigue pensando que para trabajar del diseño gráfico de lo que se trata es de  dar “la mirada estética” de un proyecto visual y nada  más, pues entonces ese alguien no entendió nada. A veces me parece que la cosa pasa por ser hombre o mujer-orquesta. Hace unos años decidí apostar todo por el trabajo independiente y tuve que aprender a ser varias cosas en simultáneo: creativa o diseñadora (propiamente dicha), pero además gestora de proyectos, y dueña/administrativa del emprendimiento entre muchas otras cosas (fotógrafa, redactora, publicista, correctora, vendedora y varios etcéteras más). Con el tiempo fui dándome cuenta que algunas de esas tareas se pueden delegar y otras no, pero que es imprescindible haberlas experienciado para poder saber qué implican y cómo deben ser llevadas adelante.

Trabajar en equipo…
Trabajar en equipo es la mejor forma de equilibrar las responsabilidades y la división de las tareas que son necesarias para llevar adelante un proyecto como el nuestro. Sin embargo, lleva tiempo y es necesario generar etapas de evaluación para detectar cuáles son todas esas tareas y cuál es la mejor forma de distribuir las responsabilidades y organizarse. Tareas, de gestión, de venta, administrativas, de contacto con los clientes, de difusión y publicidad, de archivo y back up, además de las propiamente comunicacionales o de diseño. En muchos casos la cosa pasa por probar y ensayar formas y con el tiempo ir puliendo las que funcionaron y descartar las que no.

Los temas pendientes… (o proyectos propios en pause)
Alguna vez me dijeron: que lo urgente no tape lo importante. Y creo que es un lema fantásticamente bueno para no perder de vista nunca. Sin embargo, debo confesarles que en mi computadora tengo una carpeta que se llama “proyectos propios” a la que casi todos los meses le agrego algún proyecto nuevo, todas buenas ideas, proyectos de mis compañeros del estudio, de amigos o conocidos, de esas propuestas super libres, no condicionadas ni por tiempos, ni por estéticas preestablecidas, proyectos que lamentablemente quedan para el tiempo libre que nunca llega. Qué puedo decir… aún no pierdo las esperanzas. Siempre vendrán las vacaciones… en las que estos proyectos avanzan unos buenos enviones…

En fin… espero no haber desilusionado a nadie… porque si falta aún decir algo en este relato, es que por más cuestiones y problemas que atraviesen esta profesión a la que me dedico o a las vicisitudes que implica dedicarse al trabajo independiente… la verdad es que sigo creyendo firmemente, como hace varios años atrás, que ser independiente genera amplias posibilidades porque los horizontes los pone uno, y poder vivir de mi profesión es una gran satisfacción día  a día y no la cambiaría por nada.

Ilustración Sebastián Prevotel

Tomar la palabra, protagonizar lo público

Hace varios años que no hago periodismo. Y hoy, leyendo artículos sobre toda la problemática con la Ley de Medios, me dio nostalgia. Porque fue un tema en el que trabajé mucho… hace varios años… cuando hacía periodismo…

Fue así que escarbé en la gran carpeta archivo y rebusqué hasta que encontré un artículo publicado en Revista HUELLAS, una publicación político-cultural universitaria que hacía junto a compañeros de la vida, ya hace varios años. Marcha aquí la nota. Implica leerla ubicando todas las marcas de fecha en su debido lugar, teniendo en cuenta que el artículo fue escrito en diciembre de 2004 cuando esta nueva Ley de Medios que ahora tenemos era una idea, un futuro, algo por lo que debíamos luchar. Hoy ya la tenemos, así que defendámosla. Creo que el artículo mantiene vigencia para comprender algunas de las cosas que están en juego, por eso se las ofrezco. Saludos y espero sus comentarios!

————————————


La ilustración de Sebastián Prevotel

Tomar la palabra, protagonizar lo público

Hoy (fecha del artículo: dic 2004), se está pensado una nueva ley de radiodifusión, por cierto, y porque no hay que dejar de reconocerlo, gracias a las luchas de muchas radios comunitarias y otras organizaciones, que durante muchos años reclamaron por su espacio.

¿Qué sé esta poniendo en juego a la hora de hablar de radiodifusión? Entre otros puntos se discute el otorgamiento de frecuencia, el acceso a los medios, marcando el enfoque del rol social que se piensa para los medios. Por eso, es bueno prestar atención a ciertas consideraciones.  Es poco conocido que la frecuencia radioeléctrica es patrimonio histórico de la humanidad, así ha sido declarado por la Unión Internacional de Telecomunicaciones. Esto indica que el Estado no es dueño de la frecuencia, sino que tan sólo la administra.  Las frecuencias tampoco son propiedad de la radio o del canal de televisión. Las frecuencias son de todos. Entonces el problema a considerar es a quiénes se les conceden y para qué uso, con qué criterios se elige a unos dejando de lado a otros; en otros términos, quién puede prestar un servicio de radiodifusión.

Otro aspecto a tener en cuenta al plantear una nueva ley es el de la diversidad que deben garantizar los medios. Esto es explícito en el derecho internacional, como el artículo 19 de la Declaración Universal de Derechos Humanos y también en el Pacto de San José de Costa Rica (Convención Americana de Derechos Humanos), en el artículo 13, que entiende la libertad de expresión en un sentido muy amplio. Esto es: que todos tenemos derecho a expresar nuestras ideas, a buscar, publicar, y difundir ideas. Pero, además, tiene su contrapartida en el derecho universal de todas las personas a tener información plural, diversa, no a ser informados solamente por un medio, por una radio, por un diario, por un canal de televisión o por un interés. Hay un derecho a tener múltiples fuentes de información, diferentes perspectivas sobre la realidad.

Esto implica que todos los sectores de la sociedad puedan expresarse, con distintas opiniones, que los medios sea un lugar donde los distintos intereses que convergen en una sociedad  puedan tener visibilidad. Que los medios sean el lugar donde se luche verdaderamente por el poder. Es evidente que se va a dar en desigualdad de saberes y poderes, pero ello se tiene que ir reconstruyendo en el mismo andar, cuando los que viene de atrás logren ocupar su lugar. Cuando la palabra no sea privilegio de unos pocos, cuando los intereses que demarcan los enfoques no tengan una única línea. La información es un bien indispensable para el normal desarrollo de una democracia, por ellos no se la puede dejar librado a la simple regulación de la oferta y la demanda del mercado.

De dónde venimos (derecho torcido)

En 1980 se dicta la Ley  de Radiodifusión  Nº 22.285, que tiene vigencia actualmente, con pequeñas modificaciones. Dicha norma fue concebida en la época del  llamado “Proceso de Reorganización Nacional”, elevada por Albano Harguindeguy y José Alberto Martínez de Hoz. Determinaron que la administración de la frecuencias quede en “manos exclusivas” del Poder Ejecutivo Nacional, se declaró clandestina a toda emisora no autorizada legalmente y además se determinó que para conseguir la dicha legalidad se debe ser una persona física o jurídica de carácter comercial  (art.  45 de la respectiva ley).

A las cooperativas, mutuales, sindicatos, fundaciones y demás asociaciones civiles que no tienen fines de lucro, se las excluía de la posibilidad de tener y administrar directamente licencias de radio, televisión y servicios complementarios, como el de antena comunitaria, el circuito cerrado comunitario de audiofrecuencia o de televisión – cable – y otros de estructura análoga, cuya prestación se realiza por vínculo radioeléctrico.  El artículo 45 fue declarado inconstitucional, el año pasado (año 2003) por la Corte Suprema, pero aún sigue vigente.

Con la llegada de la democracia el proceso sobre los medios siguió avanzando, la ley para entonces no permitía a los propietarios de medios gráficos ser licenciatarios de servicio de radio o televisión. ¿Para qué? Para asegurar la diversidad, criterio válido que existe en la mayoría de los países. La ley ya beneficiaba a los grupos económicos y con la llegada de Menem se intensificó el proceso liberal de concentración, modificando el artículo 45, permitiendo que los propietarios de medios gráficos tengan acceso a la radio y la televisión.

Pero hizo más. La ley establecía que un mismo grupo empresario, una misma persona o empresas podía tener hasta cuatro estaciones de radio en el país. Esto lo aumentó a 24. Es decir, una misma persona o empresa puede tener hasta 24 emisoras de radio en distintos lugares del país. ¿Por qué 24? Porque con 24 estaciones, en las principales ciudades, se llega a  una audiencia del 80% de la población.

Y así se puede trazar todo una línea histórica de la ley, hasta el día de hoy, que sólo ha respaldado la concentración y la limitación del acceso a los medios. Privilegiando a una sector económico bien marcado, vaciando a los medios de su rol social, atribuyéndole un rol supuesto y legitimándolo como único, con una visión cerrada que no permite abrir el juego y excluye a los grupos minoritarios de los medios masivos.

Publicado en Revista HUELLAS Nº 12 – Año V, diciembre 2004
Autor colectivo:  Bárbara Couto, Pedro Adami, Mariela Zanazzi, Ariel Orazzi, Sebastián Prevotel, Sebastián Dinolfo, Agustina Boldrini, Ezequiel Salinas, Micaela Tochi

02-revistas

Diseñar una revista desde cero

Cuando uno se dedica al diseño editorial pueden pasar 3 cosas:

  • Que diseñes tus propias revistas.
  • Que te entre una revista con una identidad y una historia ya en camino y que tengas que darle un giro de tuerca, probarle un rediseño que la actualice y le siente bien y seguir camino.
  • Que te entre un proyecto de revista nueva y tengas que pensarle una imagen y una identidad visual completamente nueva.
Hoy estoy justamente con un proyecto de revista nueva entremanos, así que ése será el tema de esta nota, que iré entregando en etapas: Cómo pensar el diseño de una revista desde cero.

I. Análisis previo del proyecto (Nota de hoy)
II. Armado del diseño original
III. Diseño de las revistas subsiguientes y conclusiones
articulos-montaje-caballos

Cómo armar un montaje

En el presente trabajo, el cliente necesitaba transmitir la siguiente idea: “Los caballos llegan a esta xx ciudad”, puesto que está en plena organización una expoequina a realizarse en esa ciudad dentro de unos meses.Como la producción de una fotografía original mostrando varios caballos de raza corriendo libremente por la orilla del lago no era una opción, la alternativa consistía en resolver esa idea a través de un montaje. Las fotografías originales fueron estas: La ciudad de fondo, agua con la que poder reemplazar la gente y las banderas de la foto de fondo, la orilla y los caballos.

Las fotos originales


Read More

2009-01-ilustracion-infantil

ilustración en los libros para niños

Hace un tiempo tuve la oportunidad de participar en el curso a distancia “La ilustración en los libros para niños. Análisis de la imagen y su vinculación con el texto”, dictado por la ilustradora Liliana Menéndez a través del PROPALE (Programa en Promoción y Animación a la Lectura y a la Escritura).De más está decir que recomiendo ese curso, no sólo para aquellos profesionales que trabajan desde la literatura infantil, sino también a todos aquellos que se vinculan con el mundo de la imagen y la comunicación visual y también a los padres que quieran indagar y profundizar un poco más en la buena oferta nacional de literatura infanto-juvenil que pueden ofrecerle a sus chicos.Algunas páginas que me cautivaron podrían ser ésta, éstaésta o ésta, para que naveguen y chusmeen como hice yo. Lo que sigue son algunas reflexiones que me surgieron a lo largo de este curso, acerca de la imagen, las ilustraciones, el discurso, la imaginación, las limitaciones y desafíos del ilustrador y la magia de los libros de cuentos para chicos; junto a algunas de las ilustraciones que más me gustaron de algunos de los ilustradores que estudiamos.

Ilustraciones: Liliana Menendez

 

Read More