El Castillo en el aire

Les comparto una reseña de un libro que leí hace unos días y amé: “El castillo en el aire”. Soy fan de las sagas de magia y fantasía y este es la segunda parte de “El castillo ambulante”, ambos de Diana Wynne Jones.

“Capítulo 1. En el que Abdullah compra una alfombra” dice la primera página y la acción empieza en un mercado digno de cualquier historia de las Mil y una noches. Abdullah, el protagonista, es insoportable, recarga y rebalsa de florituras una manera de hablar zalamera y aduladora de vendedor empalagoso. Despreciado por la familia de su padre, solo en el mundo, atiende una tienda de venta de alfombras, su vecino de puesto en el mercado es su único amigo, y sueña un amor verdadero una y mil veces con imaginación frondosa y redundante de detalles. Así transcurren los días de Abdullah hasta que alguien entra a su tienda y apurado negocia la venta de una alfombra raída y gastada que esconde un secreto. Bueno, quizás no tanto, si consideramos que estamos casi dentro de un mercado digno de Aladino. La alfombra vuela y muy pronto se lo lleva a Abdullah volando en sueños a conocer a la princesa de sus ensoñaciones Flor-en-la-noche, que es raptada frente a sus ojos por quien después se sabrá que es un demonio. Comienza allí una aventura que rompe abruptamente la rutinaria vida de Abdullah para convertirlo en el héroe de esta historia y que lo lleva sobre una alfombra por desiertos y oasis, luchando contra rufiantes y ladrones, perseguido por la justicia y acompañado por un genio malhumorado en una botella azulada que nunca le cumple el deseo exactamente como se supone que era la idea. Hasta llegar ¡finalmente! a Ingary, el país del mago Howl. En el camino se suman a la comitiva un soldado del país vecino vencido en la guerra y Medianoche una gata recién convertida en madre, cuyo tamaño varía de acuerdo a los enemigos que enfrente, de gata amorosa protectora del gatito a criatura mostruosa y amenazante. El viaje los lleva justamente a El Castillo en el aire, donde están todas las princesas raptadas por el demonio Dalzel para su hermano Hasruel.

No haré aquí spoilers de la trama, por lo que no puedo contar mucho más que eso, porque es casi imposible que diga algo del libro sin arruinarles la experiencia de lectura. Es atrapante, la aventura no para de crecer, además de los protagonistas nuevos están todos los personajes del Castillo Ambulante que esperábamos encontrar: Howl, Sophie, Calcifer, Lettie, el mago Suliman, todos. Porque “El castillo en el aire” es el segundo tomo de la saga del Castillo Ambulante de Howl, de la escritora inglesa Diana Wynne Jones.

Mi historia personal con esta novela data de muchos años atrás y empieza conmigo, maravillada, conociendo el mundo animado de Studio Ghibli, con ojos grandes emocionados y corazón niño. El Castillo Vagabundo fue quizás una de las primeras de la impecable lista de películas de Miyazaki de las que soy fan absoluta. La historia de Sophie y Howl, y ¡Calcifer! el demonio de fuego, y que pronto reseñaré por estos lados, han echado semilla en mi cuore como pocas otras historias, desde la narrativa, la música, la animación. La semilla germinó, brotó y creció sin pausa, al punto que los habitantes del castillo son a esta altura parte de mi familia, o tal vez es que quisiera poder habitar alguna piecita ambulante con ventana al paisaje siempre en movimiento.

Sin embargo, no fue hasta hace unos pocos años atrás que descubrí, mirando la película por vigésima vez (o quizás más) que al final, entre los créditos, decía que estaba basada en una novela de Diana Wynne Jones. No transcurrió ni un minuto desde el final de la película y mi entrada a google a rastrear el libro, encontrarlo online, comprar en dólares y esperar quince días (hábiles) para recibirlo. Quizás fue mi primera compra internacional. Hace ya años de esto. Poco tiempo después, poniendo valoración en goodreads, descubrí que ¡era parte de una saga! compuesta de tres tomos: El Castillo Ambulante, El Castillo en el aire y La casa de los mil pasillos. Fue otra vez entrar en google a buscar el segundo tomo.

Esta reseña forma parte de un juego en el que compartimos comentarios sobre los libros que leemos y para cada uno de los retos hay que cumplir consignas. La de este post era que, además de la reseña, confesara mis expectativas previas a la lectura. Tengo una confesión que hacer: por el título (“El Castillo en el aire”) pensé que se trataba de la novela que daría base a otra película de Ghibli de mismo nombre. Imaginé entonces una magia de igual envergadura que la primera: tremenda película que me encantaría y que estaría basada en tremenda novela destinada a ser favorita para siempre. Bueno, me equivoqué. Impregné las páginas del libro con expectativas casi insuperables. Así que cuando vi la película de Miyazaki del castillo en el aire y no me fascinó, medio que perdí interés en el libro. Estuvo muchos meses acumulando polvo en los estantes, siendo postergado una y otra vez por otras lecturas. Hasta que la cuarentena me impulsó a agarrarlo y ahí me di cuenta que era otra historia que no tenía nada que ver con la película animada de mismo nombre y que, además, es una historia fantástica. La autora lleva la trama como quiere, nos lleva como lectores de la  nariz mostrándonos lo que quiere a gusto y placer y haciéndonos creer cualquier cosa. Estoy a segundos de correr a google otra vez, a buscar el último tomo de la saga: La Casa de las mil puertas, para esperar mis quince días hábiles y volver a zambullirme en la magia que tan bien maneja esta autora de la que, con ya dos libros leídos, puedo decir que soy fan.

Acá pueden leer esta misma reseña en Goodreads, en caso que quieran seguir mi cuenta por esos lados: https://www.goodreads.com/review/show/2281798108