En el tiempo de las campanas

Soy fan de María Gripe, desde niña. En esta ocasión comparto un comentario-reseña de “En el tiempo de las campanas” un libro de 1965 editado en 2011 por Babel Libros, una editorial colombiana que amo. ¡Ojalá les guste!

Leer a María Gripe siempre es un placer. Las voces de los personajes protagonistas son genuinas, creíbles. Uno puede sentir que conoce no solo lo que piensan a lo largo de la historia sino incluso sondear más profundo en detalles de su carácter o sus subjetividades. La autora es capaz de meterse en la piel de sus vivencias y narrarlas con maestría. He leído unos cuantos libros de María, los personajes de cada una de ellas son siempre muy distintos y aún así, sus voces son únicas, se percibe a través de ella la construcción de identidades complejas, no estereotipadas, con conflictos y dubitaciones como las que aquejan a cualquier mortal en la vida real.

“En el tiempo de las campanas” transcurre en un reinado durante la alta Edad Media. Es la historia de Arvid, que jamás fue solo Arvid, porque en un comienzo era el hijo del Rey Helmer, futuro rey y después -desde los 13 años- fue el rey Arvid, rol en el que jamás se sintió implicado. Arvid era capaz de una resistencia espiritual inquebrantable y sin embargo a la vez era dócil, débil, reflexivo, introvertido. Y tenía un secreto que a la vez era condena: era insomne. Pasaba las noches leyendo libros y observando el cielo nocturno desde su ventana junto a su gato, quizás las únicas horas del día donde podía disfrutar una soledad que añoraba, contrapuesta al séquito que lo rodeaba el resto del día, corte que había soñado un futuro de él como rey y no podía consolarse con ese muchacho de 16 años que no encajaba en sus expectativas. Arvid lo sabía y lo sufría aunque con cierto desdén.

“Las campanas de la ciudad tañían y repicaban. Él podía escucharlas en todas partes. Una vez, siendo niño, preguntó por qué sonaban siempre y entonces supo que las campanas eran los buenos espíritus de la vida que ayudaban, consolaban y alertaban sobre todo lo malo. Eso le gustó. Pero también le dijeron que tocaban para él, para su prosperidad, y eso no le gustó”.

Pero el libro también cuenta la historia de Helge que vivía en las playas de un lago al otro lado del bosque, vivía con Mikael, hermano de su madre quien lo rescató cuando ella lo pretendió abandonar recién nacido a su muerte junto al lago antes de ahogarse. Enseguida se sabe en la historia que Helge, quien ama la vida y la siente un regalo a pesar de todo, desconoce quién ha sido su padre, solo Mikael lo sabe y no lo contará.

“Para quien sabe que tiene la vida como un regalo el miedo está lejos, tanto como la muerte y la tristeza. Sabe que lo más entrañable de la vida es la alegría. La alegría que iluminaba y reverdecía de canciones el mundo de Helge”.

La trama, por supuesto, pronto los junta. El mal desempeño de Arvid como rey en formación, su falta de interés en las enseñanzas que quieren darle, obliga al castigo corporal por parte de su tutor, pero claro, no se puede castigar a un rey, por lo que surge la idea de conseguir un chivo expiatorio para él: Helge, quien es llevado al castillo, entrenado y formado a la par de Arvid. En el momento del castigo (escena de la historia narrada con maestría) brota entre ellos un vínculo vital que ya no se romperá.

Son preciosas las carátulas de cada capítulo.

Este fragmento, donde la princesa Engelke lee en la biblioteca me encanta.

La trama fluye y es imposible despegarse del libro. Las mujeres de la historia (la abuela despreciable de Mikael, la reina Anna que quiere casar a Arvid y busca entre dos princesas, las hermanas Engelke y Elisif) cumplen papeles que a la vez son esperables como comprensibles e interesantes. Entre las princesas y Arvid y Helge comienzan a tejerse vínculos, de ida y vuelta, cruzados y directos. Como lector/a, se siente que cada uno de ellos tiene el espacio para respirar su historia, uno puede meterse en la piel de cada uno y pensar y sentir y atormentarse y calmarse desde sus propias realidades.

Quizás hay un desenlace que puede intuirse desde el comienzo, sospechas nacidas de historias viejas que muchos llevamos dentro. Me fue imposible, por ejemplo, no hacer alguna que otra asociación libre con “Príncipe y Mendigo” de Mark Twain, aunque las tramas no son iguales. A mi modo de ver, no es en el hilo narrativo donde está la magia de la historia, sino en la manera de narrar de María Gripe.

Un comentario aparte merece la edición que yo leí, en la colección “Frontera” de la editorial colombiana “Babel”. El formato, pequeño, impreso en color marrón, con carátulas diseñadas en una tipografía grande sobre fondo oscuro, conforma un libro blando, con una flexibilidad marcada diferente a otros libros encuadernados en rústica, lo convierte en un soporte amable, “querible”. Hay un vínculo entre el objeto libro y el lector, pensado desde cierto afecto, un cuidado estético que rodea a toda la colección y a la que le tengo un amor incondicional, donde también publicaron otro libro de María Gripe: “El túnel de cristal”.

Miren qué bonitos se ven en mi biblioteca <3

+info

En el tiempo de las campanas
María Gripe, traducido por Ángela García
Colección Frontera, editado por Babel Libros
Colombia, 2011
ISBN: 9789588445359