Proyectos con hinchada

A fines de 2015 participé en el ciclo Planeador, en su Edición #1, dedicada al Financiamiento colectivo, organizada por el Centro de Producción e Investigación en Artes (Cepia) de la Universidad Nacional de Córdoba. Ayer fue la edición #2 del ciclo y en el marco de la jornada, se presentó el fanzine correspondiente a la edición anterior, en el que aparece un artículo de mi autoría. Les comparto entonces “Proyectos con hinchada” y los invito a leer el fanzine completo, con artículos de Patricio Sabatini (Panal de Ideas), Daniela Martin (Convención Teatro), Carolina Merlo (Ideame):

La primera vez que escuché hablar del crowdfunding fue conversando con Alex Appella, en la presentación de su libro “Entonces el libro”, una de las primeras campañas de este tipo que se conoció en Córdoba. Ella dice crowdfunding, así en inglés, que es su lengua madre, pero agrega con orgullo un concepto que adopté para siempre: los libros publicados así son “libros con hinchada” y eso lo dice así, en castellano.

De todas las traducciones que se usan para crowdfunding, “financiamiento colectivo” es la más interesante, porque rescata un valor intrínseco de esta forma alternativa de producir y consumir cultura que se convierte en su marca distintiva, y este valor es “lo colectivo”. Las palabras no son casuales, no es lo mismo decir micromecenazgo que financiamiento colectivo. En ambos casos estamos hablando de muchos colaboradores aportando valores en pequeñas cantidades anticipadamente, para hacer posible un proyecto, pero en el primer caso no necesariamente hay algo que nuclee o articule a todas esas personas, en cambio en el segundo caso, el solo uso de la palabra colectivo nos permite asociar estas experiencias con otras, cooperativas y solidarias, que buscan o aportan al bien común.

Cuando el creativo propone su proyecto y pide colaboración, se apoya en la confianza previa de que hay alguien (una comunidad) que recibirá su propuesta con alegría y entusiasmo. Ahí se pone en marcha una rueda de trabajo cooperativo. Los activistas que se suman hacen su aporte financiero, suman difusión colaborativa, (en la plataforma Panal de Ideas incluso pueden sumarse como voluntarios para aportar recursos, mano de obra, presencia, puntos de distribución, lo que sea). Se apoyan así en la confianza de que el activista no los defraudará y aportan a la campaña su compromiso y la pertenencia a una “hinchada” común: la de hacer todo lo posible para que un proyecto sea exitoso y llegue a convertirse en realidad.  Incluso estos proyectos casi siempre incluyen una celebración (como las presentaciones en las que se entregan y reciben las recompensas de la campaña) donde activistas y creativos se conocen y festejan.

Una pregunta válida es ¿de qué manera se aporta al bien común, cuando un creativo logra éxito en su campaña y puede así publicar o producir un proyecto que en principio es personal? Una respuesta es que estas formas de financiamiento son nuevas alternativas para producir y consumir cultura. El creativo confía y propone y los activistas tienen el poder (ni más ni menos) de elegir sin intermediarios qué nuevos proyectos pueden pasar a formar parte del mercado y del mundo cultural (libros, discos, películas, obras de teatro, festivales). Garantizan de esta manera variedad cultural, un aporte al acervo cultural y social, un retorno colectivo.

 

Para seguir pensando

El financiamiento colectivo propone nuevas formas de “financiar” pero solo abre una puerta a nuevas formas de “hacer” más integrales. Es interesante pensar formas de retorno colectivo que estén en sintonía: las licencias Creative Commons, por ejemplo, permiten la copia libre de libros y música, de manera que una vez que un proyecto es exitoso, muchos más, además de los activistas, se beneficiarán del proyecto logrado; un festival puede ser gratuito con entrada libre gracias a que los fondos se consiguieron colectivamente, lo mismo eventos destinados a escuelas. Las posibilidades son inagotables. Con estas formas, el financiamiento colectivo es mucho más “colectivo” que una simple pre-venta. Todo esto sin contar con la alegría y el agradecimiento de todos los que forman parte y quedan para siempre como una marca en los proyectos exitosos, una suerte de huellas de producción que recuerdan al mundo que su nacimiento fue gracias a un esfuerzo colectivo, a esa hinchada apasionada que hizo el aguante nada más y nada menos que para convertir sueños en realidad.

Barbi Couto
@eneroenlaciudad
Ediciones de la Terraza

MINI BIO: Comunicadora, editora y diseñadora, traficante de libros y sobre todo mamá. Apasionada del financiamiento colectivo, administro un grupo de facebook sobre el tema y me interesa explorar formas alternativas de producción cultural, que apuesten a la difusión de una cultura cada vez más libre.

Publicado originalmente en el Fanzine Planeador # 1. Financiamiento Colectivo. Herramientas para la realización de proyectos a través del sistema de crowdfunding, marzo 2016. Siéntanse libres de compartir y difundir.

Fuente Cepia UNC: [Enlace a la fuente original]

PDF para descarga desde esta web: Planeador_web-1

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