¡Llegó Bonsai #2 a la terraza!

Hoy amaneció esperanzador. El código de seguimiento del correo decía: “EN PODER DEL CARTERO”.

Fue así que estuve apostada atrás de la puerta desde las 9:30 hasta las 11:00 sin resultados.
Mirando por la ventana cada cinco minutos mientras hacía los quehaceres de la casa hasta eso de las 12. Dejando a cargo a mi marido hasta las 13:00 que salí a hacer unos trámites. Controlando cada cinco minutos por la ventana las dos horas siguientes a mi vuelta. Haciendo aguante en la puerta una horita más. Y a eso de las 16, justo durante una urgencia infantil identificada con pañal que bien podría llamarse código marrón, mientras pensaba qué inoportuno sería que sonara el timbre en ese momento, justo justo (pero justo) cuando terminaba de acomodar el pañal limpio, sonó el timbre.
La bajada por las escaleras fue a velocidad luz, pero no le di ni la más mínima oportunidad de tirar cartoncito por abajo de la puerta, creo que ni alcanzaba a manotearlo de la planilla.
¡Correo tomá! Esta vez gané yo. Vamos 1 a 1.

La Bonsai #2 llegó a la terraza y ya se aquerenció. Les digo que se puso re cómoda en el banco de afuera y en los estantes de adentro. La bonita ahora se apresta a esperar lectores.

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Para dejarlos con las ganas les dejo un pedacito de la editorial:
No hay nada más lindo que poder trabajar de hacer una revista para chicos y que tus hijos te ayuden a escribirla, a darle sentido, a revisar cada cuento y cada historieta, a elegir los dibujantes, y que se alegren cuando los paquetes salen de la imprenta, y que te ayuden a ensobrarlas, y que huelan las páginas, y que al final te acuerdes del día en que nacieron y que digas “esto no podía ser mejor”… (El Oso Dámaso, imprentero)