ilustración en los libros para niños

Hace un tiempo tuve la oportunidad de participar en el curso a distancia “La ilustración en los libros para niños. Análisis de la imagen y su vinculación con el texto”, dictado por la ilustradora Liliana Menéndez a través del PROPALE (Programa en Promoción y Animación a la Lectura y a la Escritura).De más está decir que recomiendo ese curso, no sólo para aquellos profesionales que trabajan desde la literatura infantil, sino también a todos aquellos que se vinculan con el mundo de la imagen y la comunicación visual y también a los padres que quieran indagar y profundizar un poco más en la buena oferta nacional de literatura infanto-juvenil que pueden ofrecerle a sus chicos.Algunas páginas que me cautivaron podrían ser ésta, éstaésta o ésta, para que naveguen y chusmeen como hice yo. Lo que sigue son algunas reflexiones que me surgieron a lo largo de este curso, acerca de la imagen, las ilustraciones, el discurso, la imaginación, las limitaciones y desafíos del ilustrador y la magia de los libros de cuentos para chicos; junto a algunas de las ilustraciones que más me gustaron de algunos de los ilustradores que estudiamos.

Ilustraciones: Liliana Menendez

 

Ilustrar es transformar la palabra

Es interesante analizar cómo es que el niño a través de un proceso complejo va comprendiendo y construyendo un mundo a través de lo que mira, de lo que lee, de lo que interpreta a través de todos los signos (texto e imágenes) que componen el cuento. E niño asume un papel completamente activo en la acción de leer un cuento. Y digo “leer” en un sentido amplio. Desde ese sentido se “leerían” tanto las palabras como las imágenes.Y esta forma de acceder y relacionarse con el cuento es tan válida como la de la “lectura” en el sentido más tradicional. Implica reconocer que las ilustraciones como lenguaje tienen un valor propio y único. Funcionan como un “texto” en sí mismo, que relata una historia, sensaciones, climas, espacios, personajes, los recrea y los transforma, los completa o da de ellos algún valor agregado al del texto escrito.Ilustrar es transformar la palabra, es acompañarla, y a la vez moverse en otras direcciones, es contar la misma historia desde otro lugar, otro espacio y de otra forma. Es plantear dos lecturas distintas de la obra o una multiplicidad de lecturas, o al menos una sola lectura pero de una complejidad mayor y que implica una relación más activa y más comprometida del niño lector.


Ilustraciones: Mónica Weiss

 

Las imágenes a la vez “delimitan” y “garantizan” la libertad de imaginar

Muchas veces la imaginación crea relaciones y asociaciones inesperadas en el momento de lectura, momento en que el niño lector produce sentido. Relaciones y asociaciones que tienen que ver con diversos parámetros contextuales al momento de lectura: los valores socio-culturales de una época, las pautas, valores, costumbres y recuerdos familiares, las huellas de la producción que el lector descubre plasmadas en el libro, o la historia, recuerdos y asociaciones personales del niño lector, etcétera.Por lo tanto, por un lado, un mismo libro jamás tendrá dos lecturas iguales, jamás será leído dos veces de la misma manera. No sólo cada niño leerá el libro de un modo distinto condicionado por sus propias condiciones de recepción, sino que el mismo niño no leerá el libro de la misma manera en momentos distintos de su vida.Por otro lado, el relato que construye el niño lector al leer las imágenes de un libro no siempre es el mismo relato que está escrito. El lector encuentra ciertas huellas en el libro desde sus propias relaciones con otros textos y otros objetos de cultura masivos, imprime sus propias huellas en un proceso de producción de sentido que alterará sus próximas lecturas del libro, se sentirá movido o afectado por alguna ilustración en particular o por características formales del libro que quedarán guardadas para siempre en su memoria, olvidará algunos pasajes del libro o imágenes o las recordará distinto con el tiempo, etcétera.Es por eso que las imágenes cumplen una doble función, de “delimitar” pero a la vez “garantizar” la libertad de imaginar. La “delimitan” puesto que el ilustrador elige sólo algunos fragmentos del texto escrito para ilustrar y esta selección ya marca ciertos límites y condiciona la lectura. Porque utiliza ciertas técnicas y no otras, ciertos colores, ciertas pautas establecidas o formas estandarizadas de representar el mundo, etcétera. “Garantiza” la imaginación puesto que esa ilustración es sólo un punto de partida para e niño. Y básicamente el niño puede hacer con esa ilustración lo que quiera. Puede “emocionarlo”, puede “movilizarlo”, puede no decirle nada, puede provocarle lindos recuerdos o feos, puede simplemente olvidarla o puede dispararle otros recuerdos al punto que después recuerde ilustraciones que ni siquiera estaban en el libro.


Ilustraciones: Juan Lima


Desafíos en los libros de imágenes

Qué hacer en la unión de las páginas enfrentadas, cómo tener en cuenta cosas como el volumen de las páginas del libro o el movimiento del lector al pasarlas a la hora de ilustrar, los calados o los troqueles en los libros y las posibilidades que ofrecen, o las opciones a tener en cuenta para bajar costos pero no calidad en la producción de un libro para niños.Hoy por hoy, en mi trabajo de diseñadora, todos los clientes requieren no sólo un trabajo de alta calidad sino de bajos precios. Muchas veces, en el mundo de la gráfica, esto simplemente no es posible. Alta calidad implica impresión a colores, en papel ilustración y esto no es barato. Entonces, entran a jugar las segundas opciones, impresión a dos colores con diseño elegante, impresión en blanco y negro pero con buenas fotografías y en papel ilustración, etcétera. En el mundo de los libros infantiles más aún. Casi es impensable un libro infantil que no sea a todo color, si es blanco y negro tendrá que explotar al máximo otras cuestiones para hacerse visible entre tanta oferta colorida en las librerías. Muchos de ellos tienen tapas duras y encuadernaciones con lomo, troqueles, papeles de alto gramaje o diferentes materiales. Todo esto implica costos altos de confección y de impresión. Claramente el costo es una limitación. En otros casos, la imaginación del autor no tiene límites pero llevar esa imaginación a tierra puede ser una limitación.Sin embargo, tanto las limitaciones como las dificultades, incluso los errores, lejos de entenderlos como tales, deben ser comprendidos como ESTIMULANTES o DESAFÍOS en el trabajo del ilustrador.


Ilustraciones: María Wernicke

“Poder andar todos los rumbos, pintar todos los cuadros, cantar todas las canciones, abrazar todas las ilusiones y patear todos los odios, soñar todos los sueños, ser todos los personajes, poder todos los imposibles, viajar por todos los mundos y vivir todas las vidas… Los libros son eso… puertas abiertas desde lo cotidiano, desde los barrios, las plazas y las veredas. Nos llevan por los pasillos de lo real, lo conflictivo, lo bello, lo incierto, señalan esos horizontes que no se puede morir sin haber contemplado, nos llevan de viaje de ida y vuelta a lo increíble, a lo mágico, a lo invisible y a lo imposible… …y en el camino nos hacen otros, nos transforman, nos nombran de cierta manera, nos cambian para siempre y nos devuelven a la vida de todos los días, con palabras en los bolsillos, verbos futuros iluminando los ojos, imperativos moviendo las ganas”.

(Publicado en revista Huellas nº11 en Septiembre de 2004)

 

La foto destacada del comienzo del post es de María Wernicke.